Manejo de semilleros
Desinfección: Anteriormente, la desinfección se
realizaba empleando productos químicos como Dazomet, Bromuro de Metilo,
Cloropicrina, Metilisotiocianato, Dicloropropano, etc., los cuales son
efectivos para el control de hongos, nematodos y bacterias, pero estos
productos están prohibidos o restringidos en muchos países por su alta
toxicidad para los seres humanos y animales y por su efecto adverso al medio
ambiente. Además, estos químicos se incorporados al suelo, pueden acarrear la
eliminación de organismos benéficos que, de una u otra forma, coadyuvan a la
nutrición de las plantas o a la regulación de las poblaciones de organismos
perjudiciales. También pueden ocasionar resistencia en los fitopatógenos hacia
productos químicos aplicados y acumulación en el suelo de sustancias tóxicas y de
residuos perjudiciales de las plantas, con sus consecuencias sobre la salud de
los consumidores.
Actualmente,
el método más recomendado para desinfección de suelo es la solarización húmeda, método físico en el cual se utiliza la energía
calórica irradiada por el sol. Para ello se cubre el suelo húmedo con
coberturas plásticas, esto hace que su temperatura aumente hasta el punto que controle
organismos patógenos como hongos, bacterias, nematodos, malezas e insectos. La
humedad del sustrato tiene un papel importante, pues en las horas de menor
temperatura (durante la noche) se condensa el agua evaporada en el día, lo que
ocasiona un proceso de pasteurización continua durante todo el tiempo que dure el
tratamiento. Estas fluctuaciones de temperatura entre el día y la noche rompen fácilmente
el ciclo biológico de los fitopatógenos presentes en el sustrato. La cobertura plástica
del suelo debe estar bien sellada para impedir el escape de agua. Para
construir una cama para la solarización del suelo, se procede de la siguiente manera:
una vez hecha la mezcla del sustrato (tierra, materia orgánica y arena) se realiza
la nivelación del suelo y se construyen eras de 1.20 m de ancho con una altura máxima
de 20 cm. Posteriormente se humedece el suelo a capacidad de campo y se cubre
con plástico transparente de 6 mm de espesor, procurando que quede lo más sellado
posible. El tratamiento debe durar, como mínimo, 40 días en zonas de clima frío
y 20 días en zonas de clima cálido. Además de su efecto deletéreo sobre los
hongos fitopatógenos, la solarización húmeda disminuye significativamente las
poblaciones de malezas anuales y perennes indeseables en los cultivos. Las
malezas se pueden reducir por muerte directa de las semillas debilitadas por el
calentamiento del suelo o por muerte de las semillas germinadas en el suelo
húmedo cubierto. Sin embargo, debe procurarse no cometer los siguientes
errores:
§
No
proporcionar la humedad suficiente al suelo para hacer efectiva la solarización,
antes del proceso ni durante el mismo.
§
No
cubrir adecuadamente el suelo para evitar la pérdida de humedad, lo que
facilita la dispersión del calor y disminuye la efectividad del tratamiento de
solarización.
§
Utilizar
plástico en malas condiciones o cubrir la era con retazos; esta actividad hace
que se pierda eficiencia en el proceso.
§
No
remover ni airear la mezcla, una vez finalice el proceso de solarización.
Errores
comunes en el manejo de semilleros
§
Inadecuada
preparación de la mezcla del sustrato.
§
Deficiente
tratamiento de desinfección (solarización).
§
Llenado
desigual de bandejas.
§
Siembra
de la semilla muy superficial o profunda, lo cual afecta la germinación. La
profundidad de siembra de una semilla hortícola no debe ser más de dos veces su
tamaño.
§
No
resembrar a tiempo (en semilleros tradicionales).
§
Aplicación
de riego en exceso o en forma deficiente.
§
No
supervisar constantemente la sanidad de plántulas.
§
Baja
fertilidad del sustrato utilizado.
§
No
se reduce la aplicación de riego una semana antes del trasplante (endurecimiento)
para disminuir el estrés a que son sometidas las plántulas, después de su
trasplante en campo.
Desinfección
de bandejas: Antes de
llenar las bandejas se deben retirar los residuos de sustrato de la producción anterior,
golpeándolas suavemente con la mano y lavándolas con agua a presión. Para prevenir
el contagio de las plántulas por hongos y bacterias, se deben desinfectar las bandejas
sumergiéndolas en una solución de hipoclorito de sodio o yodo agrícola a razón
de 5 a 10 ml por litro de agua y agitándolas por unos 30 segundos.
Siembra: Se debe llenar con el sustrato el mayor
número de bandejas al mismo tiempo, para evitar diferencias de humedad. Si el
llenado es manual, las bandejas se colocan sobre una estructura para facilitar
la labor del operario, luego se llenan con la mezcla de sustrato
distribuyéndolo de manera uniforme en toda la bandeja. Golpee suavemente la
bandeja contra una superficie dura, para que no queden cámaras de aire dentro
de los alvéolos sino que, por el contrario, el sustrato se distribuya
uniformemente por todas las cavidades, luego se pasa una regla de madera por
encima a fin de retirar los excesos de sustrato. Para ubicar la semilla es
necesario hacer en todo el centro del cono un orificio de 0.5 cm de diámetro y
de 2 o 3 mm de profundidad, poniendo un marcador y ejerciendo una leve presión.
Se coloca una semilla por sitio, se tapa con una capa fina del sustrato y se pasa
una regla de madera para retirar los sobrantes. No es conveniente llenar
bandejas con mucha anticipación a la siembra porque se compacta el sustrato por
pérdida de humedad. Al momento de la siembra, todos los conos de las bandejas
deben tener la misma uniformidad, tanto en la mezcla del sustrato como en los
niveles de llenado y de fertilidad y en el contenido de humedad.
Coberturas:
Una vez sembradas las
semillas, se recomienda cubrir las bandejas con tela polisombra (30% de
sombra). Las ventajas de la colocación de esta malla son las siguientes:
§
Protege
las semillas del ataque de pájaros.
§
Amortigua
el golpe causado por el agua de riego.
§
Protege
las plantas del ataque de trozadores, al actuar como barrera física.
§
La
malla permite un incremento de la temperatura del suelo, acelera la germinación
de las plántulas y favorece la uniformidad en el semillero.
Riego: Las raíces de las hortalizas son muy
superficiales en los primeros estados de crecimiento, por lo que el suministro
de agua debe ser continuo para conseguir un óptimo desarrollo de las plántulas.
Posterior a la siembra, deben regarse en la mañana y en la tarde si es
necesario, para evitar deficiencias de humedad en el sustrato que afecten la
germinación de las semillas, ya que una semilla recién embebida requiere humedad
continua para su proceso de germinación. En regiones muy cálidas se hace
necesario regar dos y hasta tres veces al día, de acuerdo con el tipo de suelo
o sustrato, tipo de semillero, la especie sembrada y las condiciones climáticas
presentes. El exceso de humedad en los semilleros puede favorecer el ataque de
hongos del suelo que producen el llamado mal de salcocho o damping-off.
En zonas de alta precipitación, se recomienda la construcción bajo coberturas plásticas
(invernadero o túneles de plástico), de tal manera que se pueda controlar el exceso
de humedad. No obstante, exista o no alta precipitación, lo recomendable es tener
los semilleros bajo condiciones protegidas. El riego que se les realiza a los
semilleros debe hacerse en forma suave para evitar el daño a las plantas con la
presión del agua, lo más recomendable es utilizar una poma que simule gotas
suaves como en forma de lluvia.
Fertilización:
En el caso de utilizar
sustratos inertes como turba, fibra de coco o cascarilla de arroz se requiere
un plan de fertilización tanto edáfica como foliar mediante fertirriego. En el sistema
de producción de plántulas en confinamiento, para corregir deficiencias nutricionales,
se recomienda diluir en agua un fertilizante completo tipo 10-30-10 o 15-15-15
en dosis de 10 gramos por litro de agua, y aplicarlo al semillero tratando de humedecer
el suelo, preferiblemente en horas de la tarde. La deficiencia más común es la
de fósforo, cuyos síntomas son plantas enanas, con raíces escasas y hojas de
color púrpura. Para contrarrestar dicha deficiencia se aconseja la aplicación
de un fertilizante soluble rico en fósforo, como es el caso de fosfato
diamonio, en dosis de 40 gramos disueltos en ocho litros de agua, cantidad suficiente
para humedecer un metro cuadrado de semillero. Cuando se presentan plantas
enanas acompañadas con amarillamiento de las hojas, se debe a deficiencia de
nitrógeno, lo cual se corrige con la aplicación de nitrato de potasio en dosis
de 30 g en 10 litros de agua, o urea en dosis de 50 g por 10 litros de agua por
metro cuadrado.
Endurecimiento
de las plantas: Consiste
en disminuir la aplicación del agua de riego máximo, una semana antes del traslado
de las plántulas a campo. Esta práctica es de gran importancia en el semillero y
se hace con la finalidad de controlar el crecimiento de las plántulas,
endurecer los tejidos y facilitar su adaptación a las condiciones de estrés en
el campo. Así mismo, se logra que las raíces inicien una exploración más
acelerada en busca de agua y de esta forma se consigue que se desarrollen más
rápidamente. Cuando las plántulas han crecido en condiciones muy favorables de
humedad, sus tejidos son muy acuosos y débiles; con la disminución del riego
antes del trasplante se busca endurecer los tejidos para que sean más
resistentes bajo condiciones de campo. Cuando las plantas han sufrido
deficiencia de humedad se presenta un endurecimiento de los tejidos, y los
tallos se observan gruesos y leñosos. Se recomienda, antes del trasplante,
aplicar a las plantas una solución iniciadora rica en fósforo. Se utiliza como base
fosfato de amonio en dosis de 6 gramos por litro de agua, se aplican de 4 a 6 litros
por metro cuadrado, 3 o 4 días antes del trasplante.
Germinación:
Se requieren entre seis
y ocho días en promedio para que las semillas germinen plenamente. Fuera de la
buena calidad de la semilla, la velocidad de germinación está influenciada por
la temperatura óptima y la humedad del suelo, el cual debe estar a capacidad de
campo. En tomate, la temperatura óptima para la germinación está entre 16 y 28º
C; temperaturas menores de 10º C y superiores a 35º C inhiben la germinación, a
15º C se presenta una germinación del 75% y a 35º C germina un 70% de la
semilla. Respecto al porcentaje de germinación de las semillas, es importante tener
en cuenta su longevidad, la cual depende de las condiciones de conservación que
se les proporcionen. Los factores que inhiben la germinación son:
Factores
endógenos
Madurez de la
semilla.
Estados de
latencia.
Presencia de
hormonas inhibidoras.
Humedad de la
semilla.
Testas
impermeables o duras.
Factores
exógenos
Temperatura.
Humedad.
Luz.